This is not a love song
Subtitle… junto a ARAKIS.
Texto: Joan Morey.

Tuvimos el lujoso placer de tener a Arakis en Barcelona para la inauguración de la exposición Leigh Bowery en el Museu Tèxtil i d'indumentària de la cuál fue comisario. Si la figura de Leigh Bowery se convirtió en un referente e influencia destacable en nuevas oleadas de artistas (en quienes el postpunk, la club culture y los discurso de género y/o sexualidad fueron background de sus producciones), Arakis ha pasado de ser un personaje trasgresor a posicionarse como uno de los referentes clave en el desarrollo cultural de nuestro país, desde la militancia, la profesionalización, la mixtificación y el desenfreno propios de su manera de hacer, construir, generar… un discurso consecuente con un aquí y ahora.
En un período dónde la “imitación” de “lo exterior” (en lo que se refiere a procesos y estrategias creativas) ha caracterizado al panorama español ¿cuales crees que son los causantes de que la evolución de la cultura nacional mantenga un evidente “tono” precario?.
Tanto la gestión de la política cultural en el estado español como la promoción del arte que se produce aquí en el exterior necesitan una revisión urgente.
Para re-dimensionalizar el espacio cultural de un “lugar” la exportación del “producto” es una de las claves. ¿Qué estrategias fallan o qué necesidades no cumple la incógnita “Arte Español” para que se distancie tanto del mainstream de un Arte suizo, un YBA o el inimitable american art ?
Cada uno de esos países tiene un contexto cultural específico y cada uno ha desarrollado una estrategia particular con un relativo éxito. En el caso del “Arte Español” es imprescindible que las administraciones se tomen el arte un poquiiiiiiito más en serio. A partir de ahí se podría empezar por popularizar el arte en la sociedad española, y en ese sentido el modelo británico no está nada mal, y cuando el fenómeno del “Arte Español” ya sea una realidad aquí, resultaría más sencillo exportarlo a través de la participación sistemática en los canales internacionales.
Después de que “TRANS SEXUAL EXPRESS, a classic for the third millenium” en su formato expositivo (junto a Rosa Martínez) pusiera la tilde sobre tu trayectoria profesional fuiste director de arte y programador de Bilbao Arte Fundazioa, convirtiendo ese espacio expositivo en un epicentro de la cultura más cutting edge del panorama de la creación nacional e internacional. ¿Qué líneas de acción marcaste?
Cuando me dieron la oportunidad de programar dos años la sala de exposiciones, pensé en mostrar obras y artistas que no tenían cabida en otro espacio expositivo de la ciudad y que marcaban las tendencias más novedosas del arte del presente. Como el primer año me incorporé de sopetón y no tuve el tiempo suficiente, pensamos que “importar” esas líneas desde el extranjero con obra ya producida era una buena idea. Para el año siguiente pudimos programar una temporada con proyectos específicos de artistas de nuestro entorno que están trabajando distintas líneas y que en conjunto ofrecían un buen panorama de lo que está ocurriendo en el arte contemporáneo.
Te manifiestas ideológicamente como “new feminist”, compartiendo armas de lucha contra la discriminación, la desigualdad, la opresión que sufren aquellos sectores de la población sometidos a unas dinámicas de poder mayoritariamente de estructura patriarcal. ¿Cómo afrontas este posicionamiento dentro de un espacio de acción que generalmente atañe a la “mujer” feminista?
Bueno, me gustaría aclarar que yo me considero feminista sin prefijos. En cuanto a cómo lo llevo. Pues con toda naturalidad, desde mi punto de vista una feminista no es sólo una mujer, sino una mujer consciente de su situación en los entramados de las sociedades patriarcales. Así que autodefinirse como feminista es una declaración política y una feminista es una activista que pretende cambiar esas relaciones sociales de discriminación para las mujeres. También, sabemos que la discriminación contra las mujeres procede, entre otros, de dos frentes: el sexo y el género, y las travestis comparten con las mujeres la discriminación de género.
Cuando las categorías de sexo, género y sexualidad son tratadas en/desde proyectos artísticos, discursos curatoriales u otras dinámicas de producción corren el riesgo de quedar atrapadas en las “modas” discursivas o en el ámbito de la militancia política. ¿Cuáles crees que son los síntomas que recogen numerosos creadores después de supuestamente haber “superado” esa etapa post-feminista?
Esto del post-feminismo es como lo de la post-modernidad, ¿qué demonios quieren decir con esto?. Para hablar de post-feminismo el feminismo debería estar obsoleto y no hace falta ser muy lince para constatar que desgraciadamente todavía estamos muy lejos de conseguir las conquistas sociales que el feminismo viene reivindicando históricamente. Por otra parte, no le veo ningún problema a que las obras se asocien con una determinada moda o se relacionen con el ámbito de la militancia política. Si la o el artista ha hecho un buen trabajo siempre se podrán reclamar las lecturas legítimas que la obra lleva implícitas por encima de los otros usos que se hagan de ella y también se podrá reclamar su espacio en la Historia del Arte.
¿No continua el “mercado” del arte la promoción, patrocinio, producción de aquella figura de artista “romántica” exenta del compromiso directo con “lo social” justificado por el “valor” que tiene en sí misma?
Pierre Bordieu y Lourdes Méndez lo llaman “la ideología carismática del arte”. Una ideología que sostiene un mercado que divide las artes en disciplinas y que además jerarquiza esas disciplinas y que construye las figuras de “genio creador” y “obra maestra”. De este modo el artista es un genio que está al margen de lo social, algo así como el Papa que tiene línea directa con Dios, etc... Vamos, para morirse de risa si no fuera porque hoy en día es una ideología que siguen alimentando incluso algunos artistas jóvenes.
En tu programación para BilboArte aparecen por igual hombres y mujeres. Tu última propuesta fue Carles Congost despues de Eulàlia Valldosera, Itziar Ocariz, Manu Arregui, Tracey Emin, Gaüeca, Guerrilla Girls, Leigh Bowery, Erwin Olaf o Ghada Amer y Shirin Neshat. ¿Qué pautas o patrones han diseñado este programa?
Una de las razones que me llevó a trabajar en el arte fue constatar que el arte es uno de los territorios que mejor escapan a los discursos de igualdad social entre sexos. Me parece un escándalo que todavía en 2004 las programaciones habituales de los museos públicos ignoren, porque lo hacen de forma SISTEMÁTICA, las obras y discursos de artistas mujeres o de otros colectivos minorizados. Así que en primer lugar me preocupa que la cuota de sexos se cumpla en las exposiciones colectivas o a lo largo de las programaciones individuales. Al mismo tiempo mi propósito es acercar el arte contemporáneo, que es una disciplina que contiene códigos a veces demasiado complejos, al mayor número de público posible. Pretendo colaborar a que arte y sociedad se vean como vecinas cercanas y el arte deje de ser una disciplina elitista. A mi me interesa el arte como aparato cultural, me interesa el arte como parte de un contexto social y cultural y me interesa el arte como postura individual y subjetiva frente al contexto social y cultural.
Paralelamente a tu labor cómo promotor de cultura artística mantienes una relación muy directa con la música, incluso estas a punto de sacar un álbum. ¿Qué tipo de interrelación crees que se establece entre ambos campos?
A mi son dos campos que me apasionan y que veo directamente ligados. Las letras, la música y las imágenes que acompañan la música que me interesa se produce desde las mismas posiciones y/o con planteamientos muy parecidos a los que resultan en las obras de arte que prefiero.
Actualmente muchos proyectos artísticos desencadenan en un “producto” discográfico, desde Fisherspooner, Chicks on Speed o Ladytron a The Congosound o Begoña Muñoz ¿Es un síntoma generacional?, ¿solución ante unas necesedades distintas de ese “nuevo artista plástico”? ó ¿puro inconformismo hacia los mecanismos que mueven el espacio del arte?
Es una de las líneas más novedosas entre las nuevas generaciones de artistas que ven en la música pop una maquinaria muy potente para vehicular cuestiones éticas y estéticas. Además, atenta contra el concepto de obra de arte porque el producto resultante escapa a los parámetros tradicionales del mercado del arte, a la vez que cuestiona la rígida división entre disciplinas.
¿Tu próximo proyecto?
Se llama “Zarata. The Politics of Dancing” es una colectiva en el centro Cultural Montehermoso de Vitoria que precisamente pretende ahondar en las relaciones entre la música pop y las artes visuales.
Mitificar a... Nadie.
Desmitificar... Siempre.
Luchar por... La Justicia.
Siouxsie. Una de las artistas más importantes del S. XX y XXI.
Arte queer. Una etiqueta.
Postpunk. Otra etiqueta.
Etiquetas. Se ponen y se quitan.
Trans. Movilidad, a través de, más allá de, del otro lado, etc...
Louise Bourgeois. Una de las pocas mujeres que ha conseguido un lugar digno en la historia del arte.
Ideología. La definición de Althusser.
Identidad. La de Jeffrey Weeks.
Estilo gótico. Muy elegante y divertido.
Leer a... Simone de Beauvoir, Lourdes Méndez y a las antropólogas feministas.
Fetish. Una canción de Vicious Pink preciosa.
Feminismo. La revolución pendiente.
Feminidad. Un constructo cultural masculino.
Boy George. Un maquillaje perfecto.
Un secreto. Quién mató a Marilyn Monroe, a JFK y en ese plan...
Un miedo. Caer victima del miedo.
Una canción. Una reciente, "Song for Nico" de Marianne Faithfull.
Amor/odio. Las drogas.
Alaska. Imprescindible, Paramount!!!!!, como La Dietrich. Le adoro como estrella y como persona.
Rupaul. Su cita, “nacemos desnudas y lo demás es todo drag”.
McNamara. A living masterpiece.
www. Weather forecast.com
¿Todo es polític@?. Absolutamente sí.
